Cielo

 

Gamuza, 25 impresiones digitales sobre papel mate Ilford 200gsm. 28 x 11cm / 67 x 30 x 110cm. 2012/22

 

Cielo profundiza una de las investigaciones más persistentes dentro de la práctica de Marcela Jardón: la relación entre percepción, infinitud y experiencia de lo inasible. Anticipando obras como La medida del cielo e Intangibles, el cielo deja de funcionar como motivo paisajístico para convertirse en una estructura poética y perceptiva donde la imagen aparece siempre al borde de su propia desaparición.

El pequeño libro-objeto introduce una paradoja decisiva: intentar contener lo ilimitado dentro de una forma íntima, plegable y manual. La envoltura de gamuza que protege las fotografías se despliega lentamente como si buscara extender físicamente aquello que nunca puede abarcarse del todo. El gesto de abrir la pieza activa así una experiencia temporal y corporal de expansión más que una lectura narrativa convencional.

Dentro de la sección Objeto / Memoria / Lenguaje, la obra desplaza nuevamente el libro desde su función textual hacia una condición sensible y contemplativa. Las imágenes de cielos y nubes en blanco y negro no organizan un relato lineal; operan como variaciones perceptivas mínimas donde la atención oscila entre aparición, disolución y vacío.

En relación con Intangibles, la nube ya aparece como forma transitoria e imposible de fijar. Sin embargo, aquí la experiencia se vuelve más táctil y silenciosa. La obra no intenta representar lo infinito, sino construir una relación íntima con aquello que excede constantemente toda medida y toda representación estable. La gamuza introduce además una cualidad material silenciosa y afectiva que aleja la obra de cualquier monumentalidad. El infinito no se presenta aquí como espectáculo sublime, sino como experiencia íntima e imposible de retener completamente. Esa tensión entre lo inmenso y lo precario constituye uno de los núcleos más precisos de la pieza.

 

 

 

 

En este sentido, el texto de Abramo “TEPES” Montini y Andrea Swoboda señala un aspecto importante de la práctica de Jardón al mencionar una búsqueda de “comunión entre el ser humano y el cosmos”. Sin embargo, la fuerza de Cielo no reside en una espiritualidad afirmativa o ilustrativa, sino en la manera en que la obra mantiene abierta la tensión entre percepción y límite, entre proximidad material e imposibilidad de captura. Lo cósmico aparece como experiencia frágil de desborde perceptivo.

La pieza trabaja precisamente sobre esa condición paradójica: cuanto más se intenta contener o medir lo inabarcable, más evidente se vuelve su carácter inasible. El libro-objeto transforma entonces la contemplación del cielo en una experiencia mínima de suspensión y extrañamiento, donde imagen, tiempo y materia permanecen en estado de apertura constante.

 

Gamuza, 25 impresiones digitales sobre papel mate Ilford 200gsm. Format: 28 x 11cm / 67 x 30 x 110cm. Barcelona, 2012/22
Edition: 2 ejemplares no idénticos (uno de ellos pertenece a la Biblioteca Especializada en Fotografía Contemporánea de la Fundación Forvm para la Fotografía, en Tarragona)

 

      • «Gracias a la sensibilidad adquirida mediante la práctica de las artes interdisciplinares, Jardon logra restablecer la profunda comunión entre el ser humano y el cosmos, hallando la clave, el vínculo perdido tras siglos de alienación tecnocrática. En sus obras, el elemento ambiental y la materia natural se combinan a menudo con la condición humana y su esfera subconsciente, en una simbiosis/dicotomía que representa tanto la solución como la causa de las luchas humanas. La artista promueve un conocimiento espiritual iluminado, una actitud fortuita que no necesita la revisión de otros; pues interior e ingeniosamente intuitiva, una lógica genuina e incontaminada que no requiere explicaciones por ser única e incontrovertible.»
        Abramo ‘TEPES’ Montini / Andrea Swoboda, para Deus Ex Terra. Visions beyond the deception of wealth. CON-TEMPORARY Art Observatorium, Lavagna, Italy, 2019

 

Utilizo la caligrafía, como escritura asémica.( hace muchos años, estudié caligrafía zen, pero para mí eran sólo dibujos, ya que desconocía el significado de lo que escribía. Y desde entonces, utilizo la escritura «automática»  Al principio pensaba que era como «los trazos del alma». En los últimos años, sigo utilizándola, pero además, con una convicción más realista, porque creo que la escritura, condensa la huella de cada persona como partícula y onda.)

 

Exhibido en

· Arts Libris FIRA INTERNACIONAL DE LLLIBRE D’ART I DISSENY, Barcelona

 

 

· SCAN Festival Internacional de Fotografía 2014, Tarragona

catálogo SCAN  >>>

 

 

· The Folio Club, Barcelona 2015

 

· Otras escrituras… Bulevard dels Antiquaris,  Barcelona 2018

 

 

-La medida del cielo

– Intangibles

 

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