La producción pictórica desarrollada por Marcela Jardón entre 2015 y 2026 constituye una investigación sostenida sobre la construcción del espacio, la temporalidad de la imagen y los procesos mediante los cuales la percepción organiza la experiencia visual.
Lejos de entender la pintura como representación de un lugar, estas obras exploran condiciones espaciales abiertas, inestables y en permanente transformación. Capas de color, horizontes fragmentados, campos atmosféricos, estructuras suspendidas y variaciones de densidad construyen imágenes que oscilan entre presencia y desaparición, memoria y percepción, materia y distancia.
Series como Floating Landscapes, Serie Negra, Espacio-Tiempo y Spatial Studies on Paper articulan los núcleos principales de esta investigación. Aunque desarrolladas a través de diferentes soportes y procedimientos, todas comparten un mismo interés por las formas en que la imagen se constituye en el tiempo y por la capacidad de la pintura para producir experiencias espaciales que permanecen abiertas a múltiples lecturas.
Más allá de describir territorios reconocibles, estas obras proponen sistemas visuales de orientación inestable donde la percepción se convierte en un proceso activo. La pintura aparece así como un campo de investigación capaz de hacer visibles relaciones complejas entre materia, memoria, duración y experiencia.