FETICHES
Fotografía. 1999
«Ante al vacío de creencias contundentes, sólidas y colectivas, la caducidad de los grandes credos, y el horror contemporáneo, (algunos) nos creamos nuestros propios símbolos, nuestros fetiches, sucumbiendo ante la fascinación de elementos triviales cargados de valor afectivo, haciendo una elección individual del objeto de fe.
Esta serie pretende crear un simulacro, un juego, una ficción, un artificio de algunas de las cosas en las que creemos en la intimidad de nuestras fantasías (u obsesiones) para dar con ese lugar mágico e ideal en el que nos sentimos protegidos como niños.
Es una reflexión sobre las imágenes objeto de adoración. las imágenes, y las grafías articulan una estructura sígnica que importa relaciones asociativas vinculadas directamente a la estructura del lenguaje de cada observador.»
Cementerio. Fotografía intervenida. 30 x 20cm. 1999
Fetiches desarrolla una investigación sobre la relación entre objeto, creencia y proyección simbólica a partir de fotografías de pequeños elementos cotidianos transformados mediante intervenciones manuales con caligrafía, tintas y siliconas. Tal como se plantea en el texto original de la serie, las obras funcionan como construcciones intuitivas donde imagen y materia dejan de operar desde la lógica documental para ingresar en un territorio más ambiguo, cercano al ritual y a la acumulación afectiva.
Las fotografías —realizadas con lentes macro y posteriormente alteradas— producen un desplazamiento perceptivo fundamental: los objetos pierden escala y referencia estable, adquiriendo una presencia casi totémica. La impresión en tonalidades sepia intensifica esa sensación de distancia temporal y contribuye a generar una atmósfera suspendida entre archivo íntimo y reliquia imaginaria.
Talismán I / II / III. Fotografía intervenida. 20 x 30cm. 1999
Dentro de la práctica de Marcela Jardón, la serie ocupa un lugar singular porque introduce de manera más explícita una dimensión vinculada a las místicas personales y a las formas privadas de atribución de sentido. El fetiche aparece aquí no únicamente como objeto de deseo o sustitución simbólica, sino como mecanismo perceptivo: una forma de concentrar memoria, energía emocional y proyección subjetiva sobre elementos mínimos y aparentemente insignificantes.
Las intervenciones caligráficas y matéricas alteran constantemente la estabilidad de la imagen fotográfica. La escritura se aproxima nuevamente a una forma de grafía asémica donde el signo funciona como ritmo, marca y superficie más que como lenguaje legible. Las siliconas y acumulaciones generan además una tensión cercana al horror vacui: una necesidad de ocupar, cubrir o intensificar la superficie hasta convertirla en campo de resonancia simbólica.
Templo. Fotografía intervenida. 30 x 20cm. 1999
Sin recurrir a referencias religiosas directas, la serie mantiene una relación perceptible con ciertas estructuras ancestrales de ritualización del objeto. Cada pieza parece organizada como un pequeño dispositivo de creencia privada, donde materia, repetición e intervención manual producen una sensación simultánea de protección, obsesión y fragilidad.
Más que representar fetiches, la obra investiga cómo ciertos objetos pueden transformarse en depósitos de proyección emocional y pensamiento simbólico. En Fetiches, la fotografía deja de registrar el mundo visible para convertirse en una superficie de transferencia donde imagen, gesto y creencia permanecen inseparablemente unidos.
Fotografía analógica, película BN impresa en papel color, con maquinas automáticas, y posteriormente escritas e intervenidas en las copias.
Exhibición en:
· Bienal de Fotografía Fotonoviembre 2001
· Sala Golfes, Can Basté Barcelona, 2002
· Sala Gestalguinos, Valencia 2002





















0 thoughts on “Fetiches. foto-grafías”