Hace tiempo escuché en un tango una frase, que da origen a toda esta serie:
«porque ese cielo azul que todos vemos , no es cielo, ni es azul…
lástima grande que no sea verdad tanta belleza!»
Intangibles es una reflexión poética, acerca de lo ilusorio, las desilusiones, las ausencias, pero también es una metáfora acerca de la imagen. Intangibles propone un juego sobre la percepción.
A partir de una colección de fotografías de nubes, plantea la contradicción común entre la percepción concreta y momentánea de una realidad espacio-temporal y su captura e interpretación.
Para ello, elijo un método sencillo, sistematizado, y fielmente reproducido, que se sustenta en un reducido conjunto de operaciones técnicas que, a su vez cuestiona la unidad de la percepción a través de la fragmentación.
Así, conservo el color original sólo en una pequeña zona, para no despojar a la imagen de todos los puntos de referencia al crear la escala de grises donde la luz y la oscuridad generan el contraste necesario para la percepción básica de la misma.
Por su parte, los haikus ignoran esta ausencia de color, y hablan del azul. Al estar desmontados en versos, pueden permutarse aleatoriamente, y construir otros. Intangibles se convierte así, en una exploración sobre la naturaleza de la representación, la interpretación y la intervención en un imaginario concreto, fraccionando, multiplicando, reorganizando, y manipulando los elementos.
Originalmente pensado como libro para ser impreso, el formato final es un DVD que contiene un pase de fotos, los haikus, y una pantalla donde se pueden intercambiar aleatoriamente los versos. Toda la serie se compone de 42 fotografías y 16 haikus, que, en el juego de permutaciones, permiten 16.384 combinaciones.
Marcela Jardón, 2013
El arte nace en la visión del artista. Esa visión se filtra a través de los medios que dan forma a lo que se reproduce, a lo que se elimina, reflejando – entre lo que sobra y lo que falta – su condición de firme ausencia, de presencia efímera.
Son reflejos de la naturaleza tanto las fotografías como los haiku, y sus formas están acotadas por su mecánica – los colores, los píxeles – o por su esencia – las sílabas, las líneas. La vuelta de tuerca distingue al haiku. Corto y enigmático, rara vez insiste. La fotografía, nítida y franca, no suele sucumbir a la hipérbole. Ambos captan momentos, detienen el tiempo, paralizan un movimiento que en la naturaleza es efímero, mutable, que aparece y desparece sin apologías ni miramientos.
El artificio se manifiesta en la confección. El recuadro – como fiel testigo del pixelado que es – permanece como ventana ¿al alma? de la artista, quien despoja el resto de color de la foto. Al igual que el haiku que al componerse es desprovisto del resto del texto que lo compone.
“Intangibles” es un libro lleno de cielos, de cielos llenos de nubes, de nubes llenas de formas, de formas llenas de posibilidades.
Kymm Coveney 5 septiembre 2013
| El cielo mío no es sin lenguaje. Es invisible. | ||||
| Cielo nublado en el azul permanece. Nada existe. | ||||
| Alta, erguida pura melancolía, la nube blanca. | ||||
| El ruido dulce se escapa de pronto… hasta mi alma. | ||||
| Todas las nubes, inasibles azules. … | ||||
| Este silencio se hace lenguaje. Azul del cielo. | ||||
| Miro al cielo y, sufriendo mi alma, desaparece. | ||||
| El velo azul, íntimamente nulo apenas se turba. | ||||
| Las viejas marcas bajo el cielo vacío, son parecidas. | ||||
| Es misterioso el aroma del cielo. Una tormenta. | ||||
| Sombras de nubes, siento un frescor intenso. Es el desierto. | ||||
| Todas las nubes, Saliendo de la nada… Una escritura. | ||||
| La acción oculta pareció visible, en esa nube. | ||||
| Desaparece el objeto deseado, tras otra nube. | ||||
| Hondo, lo oscuro interrumpe mi sueño con su perfume. | ||||
| Ese deseo no llega de pronto… Azul de cielo. | ||||
Intangibles desarrolla una investigación sobre percepción, desaparición e inestabilidad de la imagen a partir de fotografías de nubes intervenidas mediante una operación mínima pero decisiva: la casi totalidad de la imagen es transformada en blanco y negro, mientras una pequeña área cuadrada conserva el color original. Ese desplazamiento altera inmediatamente la relación entre realidad, memoria visual y experiencia perceptiva.
Tal como aparece planteado en el texto original de la serie, la obra trabaja sobre aquello que resulta imposible de retener completamente: lo intangible, lo inmaterial y lo apenas perceptible. Las nubes funcionan aquí como formas en permanente transformación, estructuras sin contorno fijo que existen sólo momentáneamente antes de deshacerse. La fotografía no busca fijarlas como documento estable, sino evidenciar justamente la imposibilidad de estabilizar la percepción.
La pequeña zona de color introduce una tensión fundamental dentro de cada imagen. Ese fragmento actúa como resto de realidad, como residuo perceptivo que pone en duda la aparente objetividad fotográfica. La obra genera así una experiencia visual ambigua y levemente ilusoria: aquello que parece más real —el color— ocupa el espacio más reducido, mientras la imagen monocroma adquiere una condición suspendida, distante y mental.
Dentro de la práctica de Marcela Jardón, Intangibles profundiza una línea de trabajo vinculada a lo efímero, lo silencioso y lo fragmentario. La economía formal de la serie recuerda ciertas estructuras del haiku: imágenes mínimas capaces de condensar tiempo, percepción y vacío en un gesto extremadamente contenido. Sin embargo, la repetición y variación de estas operaciones visuales introduce también una lógica de permutación, donde cada imagen modifica sutilmente la experiencia de la anterior.
La serie no trabaja la nube como símbolo romántico ni como paisaje atmosférico tradicional. Las imágenes funcionan más bien como campos perceptivos inestables donde lo visible parece oscilar continuamente entre aparición y desaparición. Lo ilusorio no se presenta como engaño espectacular, sino como una condición inherente a toda percepción: aquello que creemos captar plenamente se encuentra siempre en proceso de transformación.
Más que representar lo intangible, la obra investiga cómo la imagen puede producir una experiencia concreta de inestabilidad perceptiva. En Intangibles, la fotografía deja de operar como prueba de realidad para convertirse en un espacio frágil donde memoria, tiempo y percepción permanecen suspendidos.