Statement

La práctica artística se articula como un sistema continuo de investigación en torno a la percepción, el lenguaje y la construcción del espacio. A lo largo de distintas etapas, el trabajo ha operado como un campo expandido donde pintura, imagen en movimiento, texto y objeto no funcionan como disciplinas separadas, sino como modulaciones de una misma pregunta.

En una primera fase, el cuerpo, la ciudad y los sistemas de representación estructuraron un conjunto de trabajos donde la experiencia urbana y la identidad fragmentada operaban como ejes de tensión. Posteriormente, la práctica se desplazó hacia formas híbridas entre imagen, escritura y objeto, explorando la memoria, la poética del lenguaje y los mecanismos de inscripción de lo cotidiano.

En la etapa actual, la pintura se establece como un dispositivo de investigación sobre el espacio perceptivo. Las series funcionan como sistemas abiertos de variación donde la imagen deja de representar para constituirse como estructura. El paisaje, en este contexto, no es motivo, sino campo de construcción.

Lejos de una evolución lineal, el conjunto del trabajo puede leerse como un sistema de capas donde cada etapa no sustituye a la anterior, sino que la reconfigura. Esta coexistencia genera un territorio donde lo visual, lo lingüístico y lo espacial se intersectan como formas de pensamiento.